miércoles, 22 de mayo de 2013

Reelección polémica

Hay un partido en especial que se le llena la boca con palabras como LIBERTAD, DEMOCRACIA y DIGNIDAD, cuando en realidad ellos piensan todo lo contrario, este es Izquierda Unida o mejor dicho el partido que manda en esta coalición el Partido Comunista de España.
Este partido es el que reclama estas tres cosas, una y otra vez al partido que gobierna España, el PP, venga o no al caso. Siempre en las bocas de sus políticos mas destacados están estas palabras para erigirse como únicos valedores de ellas y echándole al PP la carencia de los valores que ellas expresan.
Claro que también ocurre que el refranero español es muy amplio y tiene uno que le vienen muy bien a estos de IU; "dime de que presumes y te diré de que careces".
Este partido, IU, es el mismo que defiende al gobierno dictatorial de Cuba, a los totalitario de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Gobiernos que no creen en la LIBERTAD de las personas para elegir libremente, no admiten un sistema democrático de derechos y de respetar sus Constituciones y no cultivan la DIGNIDAD de sus ciudadanos al considerarlos inmaduros (podría poner otra palabra peor) para saber que es lo mejor para ellos y erigirse como "guías" de sus pueblos.

Este es el "doble" (entrecomillo porque en realidad solo hay uno, el segundo) mensaje que lanza los políticos de este partido, Lara, Centella, Valderas, Castro, Meyer, Anguita, ... Porque en realidad lo que les "pide el cuerpo" es que en España pueda ocurrir lo mismo que en esos países, de hecho ese es el trabajo que están realizando "echando" a la gente a la calle, viendo que en la urnas en unas elecciones democráticas y libres no conseguirían nunca el poder.
Pero volvamos a los países que tanto apoyan IU y en especial a un amigo del que fuera presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Ese amigo no es otro que Evo Morales, el señor que se ha saltado SU propia Constitución para aferrarse al poder.

 Fuente: El País. EDITORIAL de 22 de Mayo 2013
Reelección polémica
El Gobierno de Bolivia publicó el lunes la ley que permite a Evo Morales presentarse por tercera vez a las elecciones presidenciales. Después de haber ganado los comicios en 2006 y de haber sido reelegido en 2010, la próxima cita con las urnas será en 2014. Nada habría que objetar a esta decisión de no ser porque la Constitución prohíbe un tercer mandato presidencial. La misma Constitución, por cierto, que Morales promulgó en 2009 y con la que anunció el advenimiento de “una nueva era” en Bolivia.
Un año antes, el presidente se había comprometido a no permanecer en el poder más de dos periodos. “Evo no es ambicioso. Evo no tiene intereses”, proclamó.
Ahora se desdice y el Gobierno sostiene que, en realidad, el primer mandato no cuenta, porque se dio antes de la refundación de Bolivia. En 2009, por tanto, se pone el contador a cero, y en 2014 Morales se postulará a su “reelección”, y no a la “re-reelección”.
Esta artimaña política choca de nuevo con la Constitución, que señala, específicamente, que los mandatos presidenciales anteriores a su entrada en vigor “serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones”. Ese precepto fue determinante para que la oposición diera su apoyo a la nueva Carta Magna.
Lo peor del caso no es que el Gobierno boliviano pisotee las normas, sino que para ello haya contado con el aval del propio Tribunal Constitucional, que hace suyos los argumentos del Ejecutivo por encima del respeto a la ley.
El episodio, que la oposición califica de “golpe a la democracia”, pone de manifiesto una tendencia preocupante en América Latina. Porque el afán por prolongar el mandato más allá de los límites constitucionales está implicando la desarticulación del juego de contrapesos que frena los abusos de poder. Los resortes democráticos se utilizan para ir socavando la democracia, gracias al control progresivo de todos los estamentos del Estado, incluido el judicial.
Evo Morales sigue los pasos del ecuatoriano Rafael Correa, del nicaragüense Daniel Ortega y del mentor de todos ellos, el venezolano Hugo Chávez. El mismo debate se abre ahora en Argentina a raíz de la controvertida reforma judicial impulsada por Cristina Fernández, que asegura, como hizo Morales en su día, que no piensa en una tercera elección.

Ya esta los diarios de izquierdas no admiten las manipulaciones totalitarias de estos "dictadores" en potencia escondidos en aparentes elecciones democráticas.





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