jueves, 4 de julio de 2013

Caridad, caridad

Fuente: El Mundo. 26 junio 2013 GUANTÁNAMO - Autor: Salvador Sostres

CARIDAD, CARIDAD

La más alta fantasía de la izquierda, y la más trágica, es la igualdad. El igualitarismo ha sido el primer causante de muerte y hambre de la Historia de la Humanidad. Su eufemismo es ahora la igualdad de oportunidades, otro delirio.
Ni somos iguales ni es posible que todos tengamos las mismas oportunidades. La Humanidad no consiste en la igualdad sino en la diferencia, y el alma libre nunca es gregaria ni comparativa; no opera bajo ningún concepto de este modo tan siniestro. Somos espíritus competitivos y tenemos que aprovechar las oportunidades que se nos presenten.
Todo el mundo tiene que ser igual ante la ley, y en la medida de lo que podamos vamos a ayudar a los más necesitados. No porque tengan "derechos", ya que lo único que tenemos son deberes. Les vamos a ayudar porque les queremos, porque Dios es amor, Deus caritas est. Ese "caritas" en que caridad y amor son un mismo significado.
Les vamos a ayudar porque después de habernos esforzado mucho, y de haber trabajado mucho, y de haber obtenido nuestros beneficios, estaremos en condiciones de poder hacerlo. No es la propaganda socialdemócrata ni los supuestos "derechos adquiridos" lo que hace que podamos mantener una Sanidad y una Enseñanza gratuitas. Es lo mucho que algunos hemos trabajado y el dinero que algunos hemos ganado y que estamos dispuestos a compartir porque somos realmente buena gente y creemos en la ternura como la metáfora de la solución universal.
No son los sindicatos los que van a sacarte de este apuro, sino los empresarios con parte de su beneficio y con sus puestos de trabajo. No son los liberados sindicales los que te van a dar de cenar esta noche sino las monjas con su increíble amor y con el dinero que los de siempre les hemos dado para que puedan ayudarte.
Por lo tanto, el agradecimiento sería una actitud mucho más razonable que tu queja. La verdadera justicia social es que los que se benefician del dinero de los demás aprovechen su oportunidad y den las gracias por la inmensa generosidad que les ha permitido salir del agujero. Nada hay más truculento que la arrogancia del subvencionado.
Hay una jerarquía y que temporalmente no estés en el lado agradable de la balanza no puede convertirte en un inadaptado ni en un energúmeno colapsado de resentimiento social. Todo lo contrario: tiene que servirte de estímulo para poder cambiar pronto de lado y que así puedas devolverle a la Humanidad lo que la Humanidad ha invertido en ti. Ser agradecido es la primera virtud y vivir es tratar de borrar las huellas del pecado original.
Unos lo tendrán más difícil porque son pobres, otros por sus complejos e inseguridades; unos tendrán que superar persecuciones políticas y otros emocionales. Están las barriadas y están los hijos de padres separados. Están los fantasmas que no existen y los defectos físicos que todo el mundo ve. A cada cual le tocan sus cartas y hay que luchar hasta el final. Las normas, eso sí. tienen que ser iguales para todos. Vivir es crecer en la superación de tu dificultad y si podemos te vamos a ayudar.
Pero cuídate de ayudarte tú el que más, de hacer tu parte del recorrido lo mejor que puedas y con la menor ayuda posible. Si aprendes a competir desde el principio, más pronto que tarde dejará de parecerte que eres una víctima. Si practicas mucho más el agradecimiento que la queja y tomas conciencia de lo mucho que los demás hacen por ti, serás mejor persona y más feliz, y estarás en mejor disposición de aprovechar cada oportunidad.
La igualdad es un delirio de la izquierda. El igualitarismo ha sido la peor pesadilla del hombre libre. Somos diferentes, somos competitivos y no todo el mundo puede hacerlo todo. Los que más derechos reivindican son los que más solo te acaban dejando cuando necesitas algo. Tú crees que la caridad es humillante pero el mundo no funciona por lo que hacen los sindicatos sino porque cualquier empresario es más generoso y bondadoso que cualquier régimen igualitario y porque la auténtica derecha, que es la conservadora, cree como Jesús que tenemos que querernos los unos a los otros, que amor y caridad son un mismo significado y que la avaricia es un pecado.
Todo lo demás es la miseria y el atraso que los sistemas socialistas dejan tras su terrible paso.

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