domingo, 22 de septiembre de 2013

Ronaldo el verdadero, va de fútbol y la perla de Emilio de Llera

Ronaldo Luiz Nazario de Lima, conocido mundialmente como Ronaldo. Nació el 22 de septiembre de 1976 en Río de Janeiro. Sonia, su madre, tuvo casi toda la responsabilidad de sacar adelante a la familia. Cuando tenía 13 años su padre les abandonó.
Se inició en los clubes Social Ramos y São Cristovão. En 1993 firmó por el Cruzeiro. En sólo dos temporadas se convirtió en uno de los jugadores más destacados de su país. En marzo de 1993 se produjo su debut en primera división. Disputó con Paraguay el Mundial sub-17.
Del Cruzeiro llegó al PSV y después al Barcelona. Fichó por el equipo italiano Inter de Milán, donde coincidió con el argentino Diego Pablo Simeone, el uruguayo Álvaro Recoba y el chileno Iván Zamorano, con los que conquistó la Copa de la UEFA (1998).
Formó parte de la selección brasileña que ganó la Copa del Mundo disputada en Estados Unidos (1994), aunque acudió para adquirir experiencia y no llegó a debutar en el torneo. Con la selección olímpica de Brasil conquistó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. Tras los mismos, su presencia en la selección absoluta del seleccionador Mario Zagalo se convirtió casi en imprescindible, formando una delantera letal junto con Romario. La pareja atacante logró grandes éxitos, el primero de los cuales llegó en 1997, cuando el combinado brasileño se alzó con el triunfo en la Copa América disputada en Bolivia. En el Mundial de fútbol de Corea y Japón (2002)marcó ocho goles, dos de ellos en la final contra Alemania que consiguieron que Brasil obtuviera la condición de pentacampeón mundial.
En septiembre de 2002 y tras largas negociaciones, ficho por el Real Madrid. El delantero juró la Constitución, por lo que, tras casi un año de trámites, logró la nacionalidad española el 10 de noviembre de 2005. En la temporada 2006/2007, sale del Real Madrid. declarando que estaba triste por tener que dejar el equipo y dio las gracias a todos los técnicos que había tenido a lo largo de su estancia excepto a Capello.
En la temporada 2007-2008 llegó al Milan y tuvo que someterse a un tratamiento con medicamentos debido a un problema de una insuficiencia hormonal en la glándula tiroidea que puede producir un considerable aumento de peso. Con este equipo se convirtió en el primer futbolista de la historia en jugar los clásicos Real Madrid-Barcelona y Milan-Inter con las cuatro camisetas.
Formó parte de la FIFA 100, la lista de los mejores jugadores vivos. Fue dos veces campeón del mundo jugando para la selección de su país, ganó el Balón de Oro en 1997 y 2002 y tiene tres premios FIFA al mejor jugador del mundo, logrados en 1996, 1997 y 2002. Fue desde el 2006 el máximo goleador en la historia de la Copa Mundial de Fútbol, al anotar 15 goles y el segundo goleador histórico de la Selección Brasileña tras Pelé.
El 13 de febrero de 2008, en un partido del AC Milan contra el AS Livorno Calcio, sufrió rotura del tendón rotuliano de su rodilla izquierda, una grave lesión. El 30 de junio de 2008 finaliza el contrato con el AC Milan, pero el club rossonero se abstuvo de renovarle el contrato hasta la total recuperación de la lesión. Estuvo inactivo nueve meses y se rumoreaba que podría ser cedido a préstamo al Flamengo de Brasil. Finalmente el 9 de diciembre de 2008 fue traspasado al Corinthians de Brasil reencontrándose con el gol el 8 de marzo de 2009, tras estar más de un año fuera de los terrenos de juego.
Anunció su retiro para fines de año del 2011.
Se casó con Milene Domingues, madre de su hijo Ronald, en diciembre de 1999.
Clubes
Cruzeiro 1993-1994
PSV Eindhoven 1994-1996
F. C. Barcelona 1996-1997
Inter de Milán 1997-2002
Real Madrid 2002-2007
A. C. Milan 2006-2008
Corinthians 2009-2011
Palmarés
 

Campeonatos regionales
Campeonato Mineiro — Cruzeiro — 1994
Campeonato Paulista — Corinthians — 2009
 

Campeonatos nacionales
Copa de Brasil — Cruzeiro — 1993
Copa de los Países Bajos — PSV Eindhoven — 1996
Supercopa de España — FC Barcelona — 1996
Copa del Rey — FC Barcelona — 1996-97
Primera División de España — Real Madrid — 2002-03
Supercopa de España — Real Madrid — 2003
Primera División de España — Real Madrid 2006-07
Copa de Brasil — Corinthians — 2009
 

Copas internacionales
Copa Mundial de Fútbol — Selección — 1994
Bronce Juegos Olímpicos — Selección Olímpica — 1996
Recopa de Europa — FC Barcelona — 1996-97
Copa América — Selección — 1997
Copa Confederaciones — Selección — 1997
Copa de la UEFA — Inter de Milán — 1997-98
Copa América — Selección — 1999
Copa Mundial de Fútbol — Selección — 2002
Supercopa de Europa — Real Madrid — 2002
Copa Intercontinental — Real Madrid — 2002

                
                  
     
    

 VA DE FÚTBOL

Un hombre se encuentra en la final del mundial pero su ubicación es muy mala y no ve nada. Más adelante ve un asiento muy bueno que está vacío. Se dirige hacia allí y le pregunta al hombre que está al lado si el lugar está ocupado. Este le dice que sí.
- Es increíble que alguien con este asiento se pierda la final del mundial - dice el recién llegado.
El otro hombre le responde compungido:
- Bueno, en realidad este asiento era de mi esposa. Lo reservamos hace un año, pero falleció y por eso estoy solo mirando la tan esperada final del mundial.
Apenado, el otro dice:
- Ay, lo siento. Es terrible. Pero, ¿no pudo encontrar a un amigo o pariente para que usara el asiento?
El hombre niega tristemente con la cabeza mientras dice:
- ¡No puede ser, están todos en el entierro!.

Un hombre se muere y va al cielo. Cuando llega, lo primero que le pregunta a San Pedro es si así se juega al fútbol.
- Pero claro - le dice San Pedro, y lo lleva a dar una vuelta para que vea.
- De pronto el recién llegado ve a un jugador buenísimo que mantiene la atención de cuantos lo rodean durante más de 10 minutos, haciendo jueguitos con la pelota.
- Pero ¿cómo? ¡Yo no sabía que Maradona había muerto! - dice el hombre.
Y San Pedro le contesta:
- No. Ese es Dios... Pero se cree Maradona. 

Después de un partido de fútbol, un grupo de hinchas se lleva alzado al árbitro. El árbitro dice:
- No tienen por qué molestarse.
A lo que uno responde:
- No es molestia. El acantilado donde lo vamos a tirar está muy cerca.

LA PERLA DE EMILIO DE LLERA

"los medios de comunicación airean excesivamente los asuntos judiciales en los que hay involucrados políticos" 18/09/2013 dicho en Granada ante una delegación judicial de Arabia Saudí (seria porque allí no ocurre eso) al ser interrogado sobre las palabras de Lorenzo del Río (presidente del TSJA), en el acto de apertura del año judicial en Andalucía.

*  Emilio de Llera Suárez-Bárcena, consejero de Interior y Justicia de la Junta de Andalucía. Es doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla, era en Sevilla Fiscal Decano de la Fiscalía Provincial hasta su nombramiento como consejero.

No es esta la primera declaración fuera de tono que hace en reproche a los medios de comunicación por su insistencia en informar de los delitos y autores del saqueo de Andalucia, en especial los del caso llamado ERES. Es este el que peor lleva el que tenia que ser garante de que se persiga la corrupción, el robo y todos los demás delitos que se cometan en Andalucia, sean por quien sean cometidos.
El señor De Llera lleva mal este asunto de los Eres, en especial desde que están en "el punto de mira" su "padrino" político, Griñan y el antecesor a este en la Presidencia de la Junta de Andalucia. Siendo graves las palabras suyas antes reproducida no es comparable con el acoso a que somete a la Juez instructora del caso, Mercedes Alaya.
Creo que con estas palabras sobre que no se tiene que informar a los ciudadanos (me supongo que para poder hacer enjuagues) y las que presionan a la jueza es tarde para que no halla sido cesado ya, porque por supuesto por su propio pie no se va.
 

jueves, 19 de septiembre de 2013

Si, si

Fuente: El Mundo 17/09/2013 ¡QUIA!. Autor: Arcadi Espada

Si, si
SACAN pecho los nacionalistas: el 80% de los catalanes está a favor del derecho a decidir. Demos por buena la demoscopia. Demos por buena, incluso, la vacuidad conceptual de ese supuesto derecho. El problema seguirá estando donde estaba. Porque un 81% del conjunto de los españoles exige también su derecho a decidir. ¿Se puede tomar una decisión contra el 80% de la población de Cataluña?, dicen los nacionalistas. ¿Se puede tomar una decisión contra el 80% del conjunto de la población española?
El grave problema español es que nadie plantea este último interrogante.
De hecho esta cifra demoscópica es una flor de invernadero estadística. Solo he visto que aparezca en una encuesta de Metroscopia, de hace un año, para el diario El País. Pero nunca, que yo conozca, ha sido una pregunta del CIS. La anomalía sociológica no es lo más relevante. Lo brutalmente relevante es la anomalía política. La inmensa mayoría de los partidos catalanes llevan mucho tiempo hablando y promocionando el derecho a decidir. Ayer hasta sacaron de su cautividad al benemérito señor Joan Rigol para que exhalara el pensamiento habitual: «Solo que entiendan que tenemos derecho a decidir», donde lo más interesante es el desparpajo régulo con que se da instrucciones a esa segunda persona del plural que abarca al 80% de los ciudadanos del Estado. Por el contrario, ningún partido se ha decidido a hablar del derecho a decidir de los españoles. A hablar y a promocionar. No cabe esperarlo del partido en el gobierno. El partido en el gobierno tiene una representante en Cataluña que se encerró en casa el 11 de septiembre, con lo que le gusta salir a comer. No cabe esperarlo tampoco del primer partido de la oposición, cuya primera diputada por Barcelona ejerce el derecho en Miami Beach. Y los comunistas la quieren antes rota que roja. Pero lo sorprendente es la inacción política de Ciutadans y UPyD. ¿Cómo es posible que esos dos partidos (uno y lo mismo) no hayan empezado a movilizar a la opinión pública española en la defensa de sus derechos políticos elementales, y el principal, que es el de su soberanía? La respuesta al derecho a decidir de los nacionalistas no es no. Es sí. Por supuesto que sí. Incluso por supuestiSÍmo. Solo el sí devuelve a los nacionalistas la imagen real de su propuesta y les obliga a exhibir su fondo de armario excluyente y xenófobo: su no a los españoles de fuera y de dentro.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El dulzor de la derrota

Fuente: El Mundo 17/09/2013 TRIBUNA: NACIONALISMO. Autor: Santiago González
 

El autor analiza la actitud del presidente de la Generalitat tras la carta de Rajoy a propósito de la «consulta». Cree que sería mejor no negociar con el líder catalán, porque se estaría premiando su comportamiento desleal.

El dulzor de la derrota
Breno, un jefe galo que tomó Roma en el año 390 AC, pidió a cambio de no expoliar el Capitolio mil libras en oro. Cuando los galos pesaban el rescate, los romanos se quejaron de que la balanza estaba amañada. Breno añadió su espada al plato del peso y dijo Vaevictis! (¡Ay de los vencidos!)
Eso pasó en Roma en el siglo IV antes de Cristo. Veinticinco siglos más tarde y en España, las cosas ya no son así. Nuestros nacionalistas han aprendido a lo largo de su incierta convivencia con los españoles que no es incompatible haber sufrido una derrota con exigir un rescate a los vencedores. Veamos unos ejemplos.
Según cuenta El péndulo patriótico, historia oficial del PNV, el 2 de abril de 1939, al día siguiente del parte de la victoria, («Cautivo y desarmado el Ejército Rojo, etc…») la Ejecutiva del PNV se reunió en Meudon, cerca de París, para dejar clara su falta de compromiso con el Gobierno de la República y el Frente Popular. También para manifestar falta de prejuicios respecto a la triunfal dictadura franquista: «El Partido Nacionalista, respecto al régimen y los Partidos (sic) de Franco, fundamentalmente proclama también su libertad de acción».
Es decir, que al día siguiente de haber sido derrotados se dirigen a los vencedores para preguntarles: Y ahora que nos habéis ganado, ¿qué nos vais a dar? Franco, que era de natural rencoroso, debió de haberles respondido: «Tontines, no preguntéis qué, sino por dónde».
Pocas dudas caben de que el anuncio del abandono de la actividad armada por parte de ETA en 2011 fue la expresión de su derrota ante el Estado de Derecho y las Fuerzas de Seguridad del Estado. Sin embargo, la izquierda abertzale ha conseguido presentar su comunicado como una oportunidad para que el Estado negociara lo que la organización terrorista no había conseguido imponer con 858 asesinatos. «Los Estados español y francés» dicen en sus comunicados, pero estas fantasías solo tienen cierto eco en algún sector de la opinión pública española.
Artur Mas i Gavarró es un dirigente cuya carrera combina con armonía y gran estilo errores, derrotas y fracasos. Tuvo que llegar él a CiU para perder en favor del tripartito de Maragall el Govern que Pujol había mantenido durante los 23 últimos años. Volvió a escapársele en 2006 frente a Montilla. El 2010, con una mayoría precaria de 62 escaños, gobernó apoyado por el mismo PP al que había rechazado en plan Scarlett O’Hara, al notario pongo por testigo. Abortó la legislatura a los dos años para pedir una mayoría excepcional. Perdió 12 diputados y se entregó a la misma Esquerra que le había birlado la Presidencia durante ocho años para apoyar a Maragall y a Montilla y que ahora lo pastorea por los rastrojos, que es lo que queda en los trigales tras el paso de Els Segadors.
Una vez descubierto el dulce olor de la derrota, Mas no ceja. No es casual que tanto el nacionalismo catalán como el vasco hayan fijado sus días de exaltación nacional en otros tantos aniversarios de fracasos. Los vascos fijaron el referéndum de su Estatuto en el 140º aniversario de la Ley Confirmatoria de los Fueros (sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía), primera etapa de la amortización foral que tuvo una segunda y definitiva en la Ley Abolitoria, el 21 de julio de 1876. El día grande de Cataluña se instituyó en el aniversario de aquel 11 de septiembre de 1714 en que Barcelona cayó en manos del Ejército de Felipe V.
Uno de los aspectos más grotescos de todo este asunto es el empeño compartido de salvar al dirigente más torpe que se han dado jamás los catalanes. Ahora que está perdido en su laberinto vayamos a rescatarle. Es un error. Premiar su comportamiento equivale a sentar unas bases pedagógicas lamentables para el futuro, al demostrar que la deslealtad, incluso derrotada, lleva premio. Como el franquismo a sus homólogos vascos de 1939, ahora que ha fracasado, ¿qué le vamos a dar? No negaré las virtudes del diálogo, pero en todo caso está sometido a dos restricciones: no debe negociarse con el cabecilla fracasado y los suyos deben mostrar un propósito de enmienda, descabalgarlo ellos. Si acaso, que su coalición presente a un interlocutor que no hubiera pregonado el enfrentamiento máximo, un Duran Lleida, el amable prisionero del Palace.
Por otra, está la inutilidad del esfuerzo. Mas es un prisionero de su personaje, de su socio, ¡hasta de sus manifestantes! No podría conformarse con una oferta que cupiera en la Constitución. Aceptará el diálogo, no dirá que no al federalismo, siempre que sea asimétrico, aceptará mejoras en la financiación, pero mientras seguirá reclamando bolongo: y ahora, vamos a hablar de la consulta.
Va creciendo el número, no ya de catalanes, sino de españoles que consideran que la ley ha de someterse a consideraciones políticas de conveniencia, como si la esencia de la democracia española fuera la desdichada frase de Zapatero en 2005: «Las palabras han de estar al servicio de la política, no la política al servicio de las palabras». Ahora todo el mundo dice «derecho a decidir» en lugar de «autodeterminación» y dicen «consulta» para que se entienda «referéndum», pero con la boca pía, como si dijeran «encuesta».
Desde la Diada anterior, Mas ha reclamado el referéndum decenas de veces, diluyendo el concepto en el excipiente amable de «la consulta», como un alcalde que pregunta a sus administrados sobre la conveniencia de hacer un aparcamiento soterrado en la Plaza Mayor. Sus declaraciones han ido siempre envueltas en expresiones banales: la consulta sí o sí, la consulta se tiene que hacer, no vamos a aparcar la consulta. Mas, que es licenciado en Derecho, se explica como un idiota legal al no ser capaz de establecer jerarquía entre las leyes y proponer su referéndum al amparo de la ley catalana que está tramitando el Parlament. «¿Y que también debe ser legalidad, no?» ¿Qué más da una ordenanza municipal que la Constitución española?
Mientras tanto, en el resto de España, o, por decirlo con el lenguaje que ahora habla todo el mundo, hasta el ministro Margallo, en España, está imponiéndose la idea de que la ley es cuestión de flexibilidad interpretativa: un decreto de la Generalitat prevalece sobre un auto del Supremo, que una manifestación tiene más poder que una sentencia del Tribunal Constitucional, que el Estatut es una ley de rango superior a la Constitución, por española. Hay columnistas y líderes de opinión que se expresan con metáforas vistosas y no sólo en los diarios del editorial adocenado: «No se puede considerar la Constitución como una cárcel» o «la Constitución no debe servir para golpear la mesa».
Los soberanistas han aprendido a optimizar sus derrotas. Después de todo, España es un país donde salen gratis, como los errores, como los fracasos, hasta la corrupción a veces. Las derrotas no tienen coste porque no hay principio de responsabilidad. «Asumo mi responsabilidad», es una expresión puramente retórica, nunca va seguida por la dimisión del declamante.
Se empieza a invocar a la mayoría silenciosa, esa parte de la sociedad catalana que no es partidaria del soberanismo y no va a sus manifestaciones, pero no se expresa, porque no se atreve. ¿Y cómo iba a atreverse, si su primer integrante es un presidente del Gobierno de España apoyado a su cargo por una mayoría absoluta?
Hoy, Mas es para los suyos un contratipo de Pirro, rey de Epiro, que ha conseguido dar la vuelta a su sentencia: «Catalanes, una derrota más y estaremos definitivamente salvados».

Santiago González es periodista.

 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Vicitimismo

La señora Díaz actual presidenta de la Junta de Andalucía por la gracia de Griñan, sigue con el mismo "gen" común entre los socialistas, la mentira.
Susana Díaz nació en Sevilla en octubre de 1974, en 1975 murió el dictador Franco, en 1978 se aprobó la Constitución Española y en 1982 gano las Elecciones Generales el PSOE.Susana tenia 8 años cuando Felipe González tomo posición como presidente del Gobierno de España.

Pues bien vistas las fechas, la señora Díaz dice en su discurso como candidata a presidenta de la Junta mas o menos ` que en su época nadie de su extracción social podía cursar estudios si no era con la ayuda de alguna persona pudiente´. ¡¡¡MENTIRA!!!

Del resto de su discurso no vale la pena entrar, pues no es más de lo mismo de los discursos de Chaves y Griñan que jamas llevaron a cabo la mayoría de sus promesas y menos aún las relativas a la lucha contra la corrupción, por lo menos la corrupción en el PSOE.

El articulo que reproduzco a continuación, mucho mejor de lo que yo pueda escribir trata del tema y despeja la duda, Susana Díaz es socialista, es una mentirosa. Y como dice el autor en vez de una biografía ella esta creando una hagiografia, recordemos que ya se puso una foto suya en el Museo de la Autonomía como una de las andaluzas ilustres al mismo nivel que Federico García Lorca, Camarón de la Isla o Picasso.

Fuente: El Mundo 11/09/2013 URBI ET ORBI. Autor: Manuel Jesús Florencio
Victimismo

Zoido evidenció más que nunca su condición de líder interino del PP (A) en el debate de investidura de Susana Díaz y se las puso a la trianera como le ponían las carambolas a Fernando VII. Casi lo único que le salvaría sería su negativa a entrar en un cuerpo a cuerpo sobre quién pasó más estrecheces en la niñez a la hora de estudiar, por sus orígenes humildes. El alcalde de Sevilla, huérfano de padre desde edad temprana, habría ganado por goleada a la nueva presidenta, pero tuvo la delicadeza de no prestarse al juego del victimismo.
Susana cultivó de forma demagógica la imagen de hija de fontanero que sale adelante en plan “self made woman” a la americana al decir que en su época nadie de su extracción social podía cursar estudios si no era con la ayuda de alguna persona pudiente.
Soy de una generación anterior a la ‘lideresa’ y, aun destruyendo el retrato dickensiano que de sí misma primorosamente cultiva, he de dar testimonio de que casi veinte años antes de que ella llegara al mundo y aun bajo la Dictadura franquista hijos de mineros como era mi caso podíamos estudiar incluso fuera de nuestros municipios con beca del Estado, siempre que hubiéramos superado el preceptivo examen de aptitud. Vamos, que no tuve que recurrir a la protección del latifundista de mi pueblo.
En el internado de la capital, tema que ha inspirado libros como ‘Bajo las ruedas’ (Hermann Hesse) y ‘El infierno y la brisa’ (Vaz de Soto), todos los que cursamos el Bachillerato y luego dimos el salto a la Universidad nos habíamos hecho acreedores a una beca. Allí coincidimos en la condición de becarios los de más humilde cuna: vástagos de campesinos, carpinteros, albañiles, mineros, pescadores…. un muestrario de oficios artesanales y de supervivencia en la posguerra. Paradójicamente, el único sin ayuda oficial se apellidaba Beca: apareció iniciado el curso, a bordo de un cochazo con chófer y con un traje de película, cual descendiente -según Radio Macuto- de una saga de arroceros de la marisma.
Hasta que en la Complutense no coincidí con los niños de papá madrileños que iban a clase conduciendo sus automóviles y que por tanto eran pudientes conforme a los parámetros de Susana, la norma en mi mundo desde la preadolescencia a la juventud era estudiar con beca y esforzarse en aprobar para no perderla.
Susana, que nació en los albores de la Democracia, pinta sin embargo su niñez como si aún hubiera sufrido en sus carnes ‘el año del hambre’.
Más que una biografía, se está construyendo una hagiografía.